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martes, 28 de abril de 2020

La bestia de El Espinar

El Espinar es un municipio cercano a Madrid, perteneciente a la región de Segovia. A día de hoy sus habitantes viven con normalidad ajenos a los macabros sucesos que ocurrieron a mediados del siglo 19, y que pasan por ser únicos en España y realmente escasos en Europa.

Lo acontecido en la localidad segoviana nos recuerda muchísimo al caso de la bestia del Gevaudan, en Francia. Donde una criatura incalificable en genero y especie, desconocida por pastores y cazadores, sembró el terror durante 3 años, entre el 1764 y 1767. 210 ataques y 113 victimas descuartizadas y parcialmente devoradas, la mayoría mujeres, y niños entre 13 y 16 años. Muchos de ellos fueron encontrados decapitados y desnudos en los campos y bosques cercanos a Geveudan. Los testigos describían a la criatura como un gran perro negro, del tamaño de un caballo. Con cola larga y gigantescos colmillos. De una agilidad inusual, una violencia tremenda e inmune a los disparos de las armas de fuego.

A día de hoy es una verdadera intriga que sigue llenando paginas y paginas de libros y programas de TV en busca del misterio. Se puede decir que la bestia del Gevaudan es como el Jack el destripador de la criptozoologia. ¿que era?, ¿que ocurrió realmente?, ¿quien fue?. Han pasado dos siglos y medio y seguimos sin tener respuestas, las cuales seguramente nunca llegaran.

Tras los acontecimientos se ha querido ver a algún animal escapado de algún circo, que hizo de los bosques y campos su territorio de caza; hienas, tigres, leones.. quien sabe.

El problema a este respecto es que muchas de las victimas aparecieron decapitadas y desnudas. Sus cuerpos despedazados a varios metros de sus ropas. Evidentemente un tigre o león, no desnuda a su victima antes de devorarla, ni decapita por placer. Es ahí donde entra la segunda teoría, un perturbado mental. Puede que caracterizado con la piel de algún animal, o de varios animales para causar mas miedo y no ser reconocido. Pero igualmente los testigos afirmaron haberle disparado sin efecto, y ver como la bestia escapaba a cuatro patas y con una velocidad y agilidad desconocida en la región. Toma parte la tercera teoría, la cual habría que encasillarla mas en el mundo de la fantasía o el esoterismo. Un ser mitad hombre mitad bestia, ¿un hombre lobo?.

Oficialmente la criatura fue muerta por Jean Chastel, el cadáver fue llevado a Versalles para mostrárselo al rey, pero se pudrió durante el viaje por el fuerte calor y fue enterrado sin mas. El animal fue descrito como un lobo gigantesco. En realidad no se sabe si fue o no la bestia del Gevaudan la cazada por Jean Chastel. Se suele dar por cerrado el caso ya que no hubo mas victimas.
Dejando de lado el apasionante caso de la bestia francesa, y centrándonos mas en nuestra tierra ibérica. Nos encontramos con un caso parecido al francés en el pueblo de El Espinar.

Allí el semanario Alrededor del mundo, publica en su edición del 20 de Octubre del 1903 un curioso reportaje sobre fieras y monstruos más o menos mitológicos de la pluma del escritor Miguel Medina. En este artículo se escribe por primera vez sobre la llamada Fiera de El Espinar y sobre los acontecimientos sucedidos en esa localidad segoviana el día 13 de junio de 1847.

El autor toma como base para su relato un romance de la colección del erudito Luis Carmona titulado Nueva relación en la que se refieren las desgracias que ocasionó una horrible fiera en el pueblo de El Espinar el día de San Antonio de 1847.

Miguel Medina comienza argumentando que lo descrito no es leyenda, sino acontecido en realidad (..) asegura el autor, bajo su honrada palabra, que no se trata de una conseja, sino de un hecho verídico y no forjado por ingeniosos poetas (..). Es decir que, los hechos que vamos a conocer a continuación fueron reales y no simples romances para entretener a niños y crédulos. Se describe como una criatura desconocida en la región y de aspecto aterrador, irrumpió en la iglesia repleta de fieles, despedazando y masacrando a cuantos se encontraba a su paso. Dejando el lugar santo bañado en sangre y de miembros humanos.

(..) Es el caso que en la iglesia de la supradicha población se celebraba la fiesta del santo patrono. El templo estaba repleto de fieles y, cuando el organista se disponía a tocar el Gloria, se sintió un ruido semejante al impetuoso huracán y entró en la iglesia una especie de pantera disforme. Los asistentes, atenazados por el miedo, son atacados por el extraño animal.
La criatura irritada, despidiendo mil centellas, a uno toma y a otro deja, pica, muerde, hiere, mata, despedaza y aporrea, dejando todo lleno de sangre y exterminio. No contenta con estas atrocidades, la fiera sale al exterior de la iglesia donde continúa cometiendo verdaderas atrocidades, matando a muchos pastores, ovejas y hasta una treintena de perros que la perseguían por los campos a órdenes de sus amos (..).

(..) Seis milicianos que a caballo iban le hicieron frente, y hubieran perecido en tan desigual batalla si no se le hubiese ocurrido al cabo que los mandaba invocar a la Virgen. Una bala certera quitó de en medio al bicho, que falleció dando un silbido. ¿Y qué aspecto tenía el monstruo? Tenía todo el lomo cubierto de pelo y medía seis varas y media de largo por cuatro y cuarta de circunferencia”. Es decir, unos cinco metros y medio de longitud por casi cuatro de ancho. Un robusto y extraño animal, sin duda.(..)

Cinco metros de largo y cuatro de ancho, con el lomo cubierto de pelo.. realmente algo desproporcionado para que fuera una pantera. El relato ofrece numerosas dudas, ya que no hay constancia en los registros de algo así, si bien esto no tiene porque estar relacionado con su falsedad. Por otro lado es confuso, y no se especifica si tras el ataque a la iglesia, la bestia continuó durante días asolando la zona, atacando a ovejas y pastores, como sugiere el relato. O si fue el mismo día al escapar cuando atacó a varios pastores y sus ovejas. Fuera como fuese, parece que seis hombres a caballo hicieron frente a la criatura cuando esta escapaba por los prados de Santa Quiteria, matándola de un disparo. Al igual que el monstruo de Gevaudan el cuerpo de la fiera del Espinar desapareció, nadie supo nada, y el acontecimiento quedó tan solo en una leyenda olvidada recuperada por Miguel Medina, que a su vez lo toma del romance de Luis Carmona.

¿Puso haber sido un lobo?, difícil que un lobo entrara en la iglesia sembrando el recinto de cadáveres. ¿un oso?.. mas complicado aun, ya que el último oso fue cazado en Madrid en torno  al 1500. Un perturbado como en el caso del Gevaudan... poco probable. ¿Quizás una simple leyenda sin fundamento?.. es posible, aun como todo el mundo sabe, toda leyenda tiene una base real. ¿hombre lobo?... na, todo el mundo sabe, que los hombres lobo no existen, o ¿si?. 

Alvar Ordoño


domingo, 18 de febrero de 2018

Malismos, los duendes de las cavernas del folclore castellano.

Moran en tenebrosas cuevas y antros preñados de tinieblas, junto a murciélagos y demás criaturas nocturnas. Son babeantes, feos con avaricia, poca estatura, aun cuando algunos son del tamaño de un hombre. De aspecto feroz, llenos de pelos que le cubren todo el cuerpo en largas y grasientas guedejas, segunda piel que arrastran.

Algunos de ellos son los encargados de guardar los tesoros y riquezas que hay bajo tierra. Curiosamente nadie los ha visto, nunca acuden a la superficie, la luz les ofende y consume. Son los más peligrosos de todos los duendes, pues son diestros en encantos y hechicerías dañinas. Peores que el "Pernales". Quiere la tradición que alguno de ellos velan el cumplimiento de la maldición condenatoria de la "Encantá" sanjuanera.

Así  describe Carlos Villar Esparza en la revista Folklore nº 188 del año 1996 a estos duendes oscuros y malévolos a los que llama Malismos, Duendes trogloditas, La mala gente, Malos duendes, o duendes de las cavernas.

Son criaturas tenebrosas que la tradición ha querido emparentar con el mito de los trolls escandinavos, causa por la cual se ha pretendido encontrar un origen en el mito relacionado con la llegada y asentamiento de los godos en Castilla. A mi modo de ver esto es un recurso muy fácil en la búsqueda de mitos. Y es que es muy frecuente intentar relacionar cualquier creencia actual, con los pueblos primitivos que dieron origen a la nación o a los diferentes reinos medievales. Se olvida muchas veces que a lo largo de cientos de años Castilla ha sido una tierra de paso a la que muchos hombres llegaron procedentes de norte y centro de Europa. Tomando y asentándose en pueblos como política de repoblación durante el renacimiento o bajo la alta edad media. Me inclino más por pensar que estas gentes trajeron creencias de sus países originales que mantuvieron y contaron en los asentamientos castellanos de villa y tierra, donde se fusionaron con tradiciones populares incorporando con el paso de los años trasformados en décadas, una identidad propia sacada del entorno y paisaje.

Así pues es posible que los Malismos o los duendes de las cavernas tengan en realidad un origen germánico, pero no en los godos, sino en los Borgoñones traídos en el siglo XI por Raimundo de Borgoña para repoblar la zona de Segovia. O en los germanos llegados de Flandes o de Alemania  como política de repoblación de Carlos V para asentarse en las vegas y villas de la Mancha y Andalucía. Se me presenta más fácil interpretar una era más cercana al mito del malismo contra la idea de remontarla al siglo V.

Sea como fuere lo cierto es que los malismos son uno de los muchos ejemplos de duendes de la naturaleza en su faceta oscura. Son criaturas nocturnas, relacionadas directamente con los lugares lúgubres y oscuros. Bosques húmedos otoñales, frías y solitarias montañas, profundos valles de perpetuas nieblas... o áridas y desamparadas mesetas donde una cueva, o grieta en tierra, permita que el malismo se esconda y salga a determinadas horas a realizar sus maldades. Pues de ahí le viene el nombre, de las maldades que realiza.

Son seres solitarios y uraños, mal olientes, por lo que resulta fácil predecir su presencia, pues esta va precedida de un olor nauseabundo, como a animal muerto. Si caminando por un lugar solitario cae la noche, falta la luz, o las copas de los arboles no permiten que entren los rayos del sol, y comenzamos a oler algo repugnante en el aire, es muy posible que estemos siendo observados por un malismo.


Carlos Villar Esparza en su artículo: Notas de la mitología popular manchega. Asegura que el malismo, al igual que la gran mayoría de los duendes del folklore popular castellano,  sean benignos o malignos, siente una predilección por la música ante la que no puede resistirse. Ejerce un poder hipnótico en la criatura, momento en el que se puede escapar evitando así una desgracia.

Alvar Ordoño - Articulo publicado el 17 de Febrero del año 2018 para la publicación Nueva Bardulia bajo el título de: Malismos, los duendes de las cavernas del folclore castellano .



sábado, 17 de febrero de 2018

El licántropo castellano se llamó Lobo Hechizado

Aunque las fuentes no quedan demasiado claras, parece que al hombre lobo típico de la mitología folclórica castellana, se le llama o conoce con el nombre de lobo Hechizado.  En realidad no es muy diferente al llobu home asturiano, o al lobisome gallego. No en vano Castilla fue durante siglos parte de esa gran tierra que en la alta edad media se conoció con el nombre de Gallaecia. Y es que no podemos olvidar que buena parte del norte de la actual Castilla se pasó varios siglos bajo la monarquía asturiana. Otros tantos como condado vasallo de la monarquía leonesa. Y repoblado desde el siglo XI en adelante por gentes llegadas del norte de España ya como reino independiente. Es por tanto fácil de entender la conexión más que evidente que comparten muchas tradiciones castellanas con  gallegas o asturianas.  

El lobo hechizado era una persona afectada por licantropía, bien por una maldición, bien por brujería mediante ungüentos creados por una bruja. Al igual que en otros casos, con la llegada de la luna llena se ocasionaban cambios en el afectado. Crecimiento de pelo por todo el cuerpo, dientes largos, uñas de las manos largas. En ocasiones caminaba a cuatro patas y gruñía. Cuando no se transformaba directamente en un gigantesco lobo que aterraba los alrededores del pueblo. 

En Villamanrique (Ciudad Real) se describe un episodio en el que se dice que el Lobo Hechizado tenía aspecto de perro rabioso, y que bajaba de la espesura de los montes causando daño a cuantas gentes se encontraba por el camino, llegando también a matar el ganado de los pastores en su afán voraz por comer carne. Todo ello ocurría en las noches de luna llena, solo en ellas el hechizado se convertía en lobo. 

Según la tradición castellana de ámbito rural, el lobo hechizado era un ser humano que se convertía en lobo bien por una maldición o bien por brujería. Cuando se transformaba caminaba como un perro, desarrollaba garras y colmillos, y le crecía el pelo en la espalda

Quizás una característica propia del área castellana, es que el hombre hechizado por el mal era consciente, y avisaba a familiares y vecinos para que cerraran las puertas y no le abrieran. Cuando llegaba el momento subía al monte a encontrarse con los lobos. Llegando a ser parte de la manada, o al menos se hacía acompañar por lobos auténticos. Entonces vivía y se comportaba como ellos, bajando al pueblo y arañando las puertas de las casas, regresando al monte con los lobos con la llegada del alba, para retornar ya como un hombre al día siguiente. Prueba de ello eran las marcas de los arañazos y mechones de pelo que los lugareños veían aterrados  con la luz del día en sus portones. 

Realmente hay una gran similitud entre el mito del lobo hechizado y el “tio Lobo”. Un personaje popular del que se cuenta se volvía lobo con pelos en la cara en las noches de luna llena. Siendo un vecino normal y corriente la mayoría de días, pero con la necesidad llegada la luna de llena de adentrarse en el bosque y convertirse en lobo. 

Parece ser, que en las comunidades campesinas tradicionales castellanas, había cierta permisividad con estos “licántropos”, a los cuales se les consentía robar o matar algún animal que otro (a modo de donación ante un ser desgraciado ) para saciar el hambre. Que tras esto, incluso se podía establecer conversación o convivencia con él, a pesar que su aspecto inspirar temor o recelo.


En algunas leyendas castellanas se dice, que el lobo hechizado subía al monte en las noches de luna llena para juntarse con las manadas de lobos. Atacando a los viajeros que encontraba en los caminos de los fríos días invernales

Hay diversas leyendas castellanas del hombre-lobo como protagonista. Hay una versión recogida en Robledo de Corpes (Guadalajara) en 1988. En la que se presenta a un lobo-hechicero, cuya condición desconocía su familia. Y un día yendo la mujer a llevarle la comida fue asaltada por un lobo que la mordió y desgarró la ropa. Tras esto, la mujer pudo retomar el camino para contar a su marido lo ocurrido. Éste, tras peguntar por su tardanza, le fue revelado el suceso. Pero la mujer, extrañada al ver que su marido no comía lo que ésta le había traído (tras el duro trabajo) le preguntó, con lo que el marido respondió “¡Cómo voy a comer si no tengo ganas de comer!”. Y tras hacer amago de comer, la mujer descubrió los hilachos de sus medias en sus dientes. Huyendo ésta al pueblo para denunciarlo, parece ser que en este caso sí ajusticiaron al lobo.

Hay otro caso interesante, que si bien nuevamente y como en los anteriores, no podemos detallar por falta de documentación si se trata de leyenda o de realidad. Lo cierto es que el caso recuerda mucho al monstruo del Gevaudan, en Francia. Se trata de la conocida como “fiera de El Espinar” en la provincia de Segovia. No es exactamente un caso de lobo hechizado, pero si posiblemente relacionado con un “hombre lobo” o monstruo de origen incierto. Parece ser, y según recoge el escritor Miguel Medina en su Monstruos de Romance. El año de 1847 una criatura monstruosa aterró la población de El Espinar, en Segovia. 

La criatura tras aterrar el lugar durante algunos días llegó a entrar en la iglesia despedazando a todos los feligreses antes de ser muerto con una bala bendecida. El caso también fue recogido por el escritor gallego Vicente Risco, en el 1958 (fieras de Romance).

Sean o no ciertas estas leyendas, las cuales son bastante complicadas de rastrear. Lo cierto es que en tódo el área de Castilla existe una tradición relacionada con el mundo de los lobos. La fascinación del hombre por el lobo no viene de ahora, ni de aquellos tiempos. Seguramente procede de tradiciones y creencias muy ancestrales que han acompañado a los “castellanos” desde sus más remotos orígenes étnicos como creencias antropológicas. Y es que es conocido el caso del dios lobo Endovelico entre los celtiberos. Por otro lado son frecuentes en las tradiciones indoeuropeas de la edad del hierro y bronce, la creencia de la trasmutación de alma de los hombres adquiriendo cualidades de los animales, fueran lobos u osos. Los propios celtiberos creían que conseguían adquirir la fuerza del oso por medio de un ritual que consistía en beber su cerebro, según lo describe Plinio.

La creencia en hombres lobo, hombres oso, hombres jaguar u hombres león etc, es en realidad propia al ser humano. El cual siempre ha temido y respetado esa parte animal que tenemos todos, así como a los animales feroces con los que convivía. Durante muchos años los guerreros realizaban rituales para adquirir las cualidades de los lobos aplicadas al combate. Con la llegada del cristianismo pasó a ser pecado. Pero presuponemos que en los años de transición, se siguieron practicando estos rituales, los cuales con el paso de los años terminaron por ser una creencia popular relacionada con seres mitológicos que causaban mal en las comunidades rurales.

En las sociedades primitivas como los celtas o los godos de tradición germánica. Existía la creencia de que el guerrero podía adquirir la fuerza y fiereza de un lobo por medio de rituales consagrados al dios o espíritu del animal. 

Alvar Ordoño - Articulo escrito el 16 de Febrero del año 2018 para la publicación Nueva Bardulia bajo el titulo de: El licántropo en Castilla se llamó lobo Hechizado

domingo, 26 de noviembre de 2017

La legendaria batalla de Ordegón. Cuando los francos invadieron el condado de Castilla

Cuenta la leyenda épica de Bernardo del Carpio que uno de los enfrentamientos decisivos entre las tropas asturianas y las tropas francas en las que participó el héroe saldañés ocurrió en las proximidades de Amaya, en Ordejón. Bernardo acompañaba a las tropas de Alfonso III para enfrentarse a un incursión franca comandada por Bueso, supuesto primo de Bernardo, que había invadido Castilla.

Tras una dura batalla, Bernardo entabla un combate singular con Bueso. Primero a caballo con lanzas; luego con espadas. Finalmente Bernardo acaba matando a Bueso. Los francos, al verse sin caudillo, huyen del lugar..

Esta legendaria batalla no es citada ni en Chronicum Mundi de Lucas de Tuy (c. 1238) ni en De Rebus Hispaniae de Rodrigo Jiménez de Rada (1243) ni en ninguna de las crónicas y anales anteriores. Es la Estoria de España o Primera Crónica General redactada en época de Alfonso X, la primera que hace referencia a este suceso legendario, seguramente recogiendo algún romance o leyenda.


Aunque está descartada la historicidad de este enfrentamiento, ¿por qué se localiza en esta zona una batalla? Es posible que esta leyenda tuviera su base en algún acontecimiento bélico anterior que ocurriera en esta zona y que luego fuera cantando y recordado para acabar haciendo protagonista a Bernardo del Carpio.

Actualmente en las cercanías de Amaya existen dos localidades con este nombre: Ordejón de Arriba y Ordejón de Abajo. Ambas se sitúan en una zona con abundancia de peñascos, sitios magníficos para establecer estructuras defensivas y fortalezas, destacando entre ellos la Peña Ulaña. Sendos pueblos están en el recorrido de una calzada romana que partía de Sasamón hacia Cantabria. En sendas poblaciones hay restos de castros de la Edad del Hierro.


El de Ordejón de Abajo es un peñón de cortados naturales y una muralla artificial donde se han encontrado restos entre la Edad del Hierro y época romana. El de Ordejón de Arriba, llamado Peña Castillo, es más reducido pero casi inexpugnable, con acceso tallado en roca. Igualmente se han encontrado restos desde la Edad del Hierro hasta época tardorromana.

Es posible que alguna incursión musulmana contra la zona de Amaya diera origen a la leyenda, aunque no es posible identificar cuál. Existe un hipótesis de Sánchez Albornoz con respecto a la campaña del 865 contra Álava y Castilla y que acabó en la batalla de la Morcuera, que defiende que la aproximación se hizo desde el Duero hacia esta zona, tomando la calzada de Clunia, Sasamón hasta Amaya, identificando el desfiladero de Berdich (citado por Ibn Idhari) con el desfiladero de Paradiso, entre Ríoparaiso y los Ordejones y Humada, donde arrasarían cuatro fortalezas para luego ir hacia el norte de Castilla y Álava.



sábado, 27 de mayo de 2017

La fiera de El Espinar

El Espinar es un municipio cercano a Madrid, perteneciente a la región de Segovia. A día de hoy sus habitantes viven con normalidad ajenos a los macabros sucesos que ocurrieron a mediados del siglo 19, y que pasan por ser únicos en España y realmente escasos en Europa. 
Lo acontecido en la localidad segoviana nos recuerda muchísimo al caso de la bestia del Gevaudan, en Francia. Donde una criatura incalificable en genero y especie, desconocida por pastores y cazadores, sembró el terror durante 3 años, entre el 1764 y 1767. 210 ataques y 113 victimas descuartizadas y parcialmente devoradas, la mayoría mujeres, y niños entre 13 y 16 años. Muchos de ellos fueron encontrados decapitados y desnudos en los campos y bosques cercanos a Geveudan. Los testigos describían a la criatura como un gran perro negro, del tamaño de un caballo. Con cola larga y gigantescos colmillos. De una agilidad inusual, una violencia tremenda e inmune a los disparos de las armas de fuego. 
A día de hoy es una verdadera intriga que sigue llenando paginas y paginas de libros y programas de TV en busca del misterio. Se puede decir que la bestia del Gevaudan es como el Jack el destripador de la criptozoologia. ¿que era?, ¿que ocurrió realmente?, ¿quien fue?. Han pasado dos siglos y medio y seguimos sin tener respuestas, las cuales seguramente nunca llegaran. 
Tras los acontecimientos se ha querido ver a algún animal escapado de algún circo, que hizo de los bosques y campos su territorio de caza; hienas, tigres, leones.. quien sabe. 
El problema a este respecto es que muchas de las victimas aparecieron decapitadas y desnudas. Sus cuerpos despedazados a varios metros de sus ropas. Evidentemente un tigre o león, no desnuda a su victima antes de devorarla, ni decapita por placer. Es ahí donde entra la segunda teoría, un perturbado mental. Puede que caracterizado con la piel de algún animal, o de varios animales para causar mas miedo y no ser reconocido. Pero igualmente los testigos afirmaron haberle disparado sin efecto, y ver como la bestia escapaba a cuatro patas y con una velocidad y agilidad desconocida en la región. Toma parte la tercera teoría, la cual habría que encasillarla mas en el mundo de la fantasía o el esoterismo. Un ser mitad hombre mitad bestia, ¿un hombre lobo?.
Oficialmente la criatura fue muerta por Jean Chastel, el cadáver fue llevado a Versalles para mostrárselo al rey, pero se pudrió durante el viaje por el fuerte calor y fue enterrado sin mas. El animal fue descrito como un lobo gigantesco. En realidad no se sabe si fue o no la bestia del Gevaudan la cazada por Jean Chastel. Se suele dar por cerrado el caso ya que no hubo mas victimas.
Dejando de lado el apasionante caso de la bestia francesa, y centrándonos mas en nuestra tierra ibérica. Nos encontramos con un caso parecido al francés en el pueblo de El Espinar.
Allí el semanario Alrededor del mundo, publica en su edición del 20 de Octubre del 1903 un curioso reportaje sobre fieras y monstruos más o menos mitológicos de la pluma del escritor Miguel Medina. En este artículo se escribe por primera vez sobre la llamada Fiera de El Espinar y sobre los acontecimientos sucedidos en esa localidad segoviana el día 13 de junio de 1847.

El autor toma como base para su relato un romance de la colección del erudito Luis Carmona titulado Nueva relación en la que se refieren las desgracias que ocasionó una horrible fiera en el pueblo de El Espinar el día de San Antonio de 1847.
Miguel Medina comienza argumentando que lo descrito no es leyenda, sino acontecido en realidad (..) asegura el autor, bajo su honrada palabra, que no se trata de una conseja, sino de un hecho verídico y no forjado por ingeniosos poetas (..). Es decir que, los hechos que vamos a conocer a continuación fueron reales y no simples romances para entretener a niños y crédulos. Se describe como una criatura desconocida en la región y de aspecto aterrador, irrumpió en la iglesia repleta de fieles, despedazando y masacrando a cuantos se encontraba a su paso. Dejando el lugar santo bañado en sangre y de miembros humanos.

(..) Es el caso que en la iglesia de la supradicha población se celebraba la fiesta del santo patrono. El templo estaba repleto de fieles y, cuando el organista se disponía a tocar el Gloria, se sintió un ruido semejante al impetuoso huracán y entró en la iglesia una especie de pantera disforme. Los asistentes, atenazados por el miedo, son atacados por el extraño animal.
La criatura irritada, despidiendo mil centellas, a uno toma y a otro deja, pica, muerde, hiere, mata, despedaza y aporrea, dejando todo lleno de sangre y exterminio. No contenta con estas atrocidades, la fiera sale al exterior de la iglesia donde continúa cometiendo verdaderas atrocidades, matando a muchos pastores, ovejas y hasta una treintena de perros que la perseguían por los campos a órdenes de sus amos (..).
(..) Seis milicianos que a caballo iban le hicieron frente, y hubieran perecido en tan desigual batalla si no se le hubiese ocurrido al cabo que los mandaba invocar a la Virgen. Una bala certera quitó de en medio al bicho, que falleció dando un silbido. ¿Y qué aspecto tenía el monstruo? Tenía todo el lomo cubierto de pelo y medía seis varas y media de largo por cuatro y cuarta de circunferencia”. Es decir, unos cinco metros y medio de longitud por casi cuatro de ancho. Un robusto y extraño animal, sin duda.(..)

Cinco metros de largo y cuatro de ancho, con el lomo cubierto de pelo.. realmente algo desproporcionado para que fuera una pantera. El relato ofrece numerosas dudas, ya que no hay constancia en los registros de algo así, si bien esto no tiene porque estar relacionado con su falsedad. Por otro lado es confuso, y no se especifica si tras el ataque a la iglesia, la bestia continuó durante días asolando la zona, atacando a ovejas y pastores, como sugiere el relato. O si fue el mismo día al escapar cuando atacó a varios pastores y sus ovejas. Fuera como fuese, parece que seis hombres a caballo hicieron frente a la criatura cuando esta escapaba por los prados de Santa Quiteria, matándola de un disparo. Al igual que el monstruo de Gevaudan el cuerpo de la fiera del Espinar desapareció, nadie supo nada, y el acontecimiento quedó tan solo en una leyenda olvidada recuperada por Miguel Medina, que a su vez lo toma del romance de Luis Carmona.
¿Puso haber sido un lobo?, difícil que un lobo entrara en la iglesia sembrando el recinto de cadáveres. ¿un oso?.. mas complicado aun, ya que el último oso fue cazado en Madrid en torno  al 1500. Un perturbado como en el caso del Gevaudan... poco probable. ¿Quizás una simple leyenda sin fundamento?.. es posible, aun como todo el mundo sabe, toda leyenda tiene una base real. ¿hombre lobo?... na, todo el mundo sabe, que los hombres lobo no existen, o ¿si?. 

Alvar Ordoño